Hoy me gustaría hablar de una película bastante reciente:The Box. Es una película que comienza de una manera intrigante, y que a lo largo de los primeros minutos te mantiene con cierta tensión y un ligero suspense, según pasan los minutos se va diluyendo como un azucarillo en un vaso de leche, y deje un sabor de boca soso durante el transcurso de la película.La aparición de una extraña caja, traída por un señor en coche negro, y sin mecanismo aparente, se convierte en todo un acontecimiento en una típica familia “marido encantador, mujer responsable, e hijo adorable”. La llegada de este hombre explicando que si aprietan el botón de esa caja ganarán un dineral pero morirá una persona que no conocen, consigue crear un acertado clima de incertidumbre atrayente.
Por desgracia, y conforme se van atando los cabos, la historia se deshace, y lo que en un principio parecía un intrigante relato, poco a poco se va transformando en un cuento infantil.
La simplicidad de la historia no sería un obstáculo del todo relevante, si los diversos desenlaces no estuviesen tan agotados y no supusiesen un vano intento por construir un enigma de frágil factura. La aparición constante de Cameron Díaz, como gancho comercial nos deja una interpretación sosa, convencional y en absoluto acorde con el nivel de suspense que se pretende.
Si “The Box” se hubiese configurado a modo de serie en tan sólo dos capítulos, estaríamos hablando de un primer acertado, intrigante y esperanzador capítulo inicial, y un decepcionante, pueril, y lineal capítulo final. Lo cuál en líneas generales, nos deja ante un producto con la mera intención de entretener que no termina de lograrlo de manera intensa en ningún momento.
Por desgracia, y conforme se van atando los cabos, la historia se deshace, y lo que en un principio parecía un intrigante relato, poco a poco se va transformando en un cuento infantil.
La simplicidad de la historia no sería un obstáculo del todo relevante, si los diversos desenlaces no estuviesen tan agotados y no supusiesen un vano intento por construir un enigma de frágil factura. La aparición constante de Cameron Díaz, como gancho comercial nos deja una interpretación sosa, convencional y en absoluto acorde con el nivel de suspense que se pretende.
Si “The Box” se hubiese configurado a modo de serie en tan sólo dos capítulos, estaríamos hablando de un primer acertado, intrigante y esperanzador capítulo inicial, y un decepcionante, pueril, y lineal capítulo final. Lo cuál en líneas generales, nos deja ante un producto con la mera intención de entretener que no termina de lograrlo de manera intensa en ningún momento.
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